Entradas

Imagen
  El Otro en Mí.   Deambulo por la ciudad mirando, observando, inventando historias sobre la gente que se cruza en mi camino. He aprendido que en las relaciones —todas, sin importar cómo se definan— el espejo no está afuera, está en nosotras y nosotros. Lo que nos atrapa, lo que nos hace reír, lo que nos irrita o nos engancha, muchas veces dice más sobre nuestro propio paisaje interior que sobre el otro. No me interesa el drama; me interesa la claridad que surge en el caos. Ese momento en que un gesto revela lo que no sabías que estabas buscando, o cuando un silencio se siente más cierto que mil palabras. Me pregunto: ¿por qué seguimos esperando que alguien nos “complete”? ¿Por qué seguimos corriendo detrás de espejos que deforman nuestra propia imagen? ¿Qué estamos evitando ver de nosotras y nosotros mismos? Observo, con curiosidad y distancia, los pequeños rituales de la ciudad: un grupo de amigos riendo en una terraza, un paseante solitario con auriculares, alguien...
Imagen
“Sesiones para una vida sin atajos” Por Lola T. Hay días en que el alma se pone incómoda. No se trata de grandes crisis, ni de rupturas espectaculares —esas que generan likes y copas de vino entre amigas—. Me refiero a ese silencio molesto que se instala entre lo que uno vive y lo que uno desea. A esa sensación de estar funcionando , pero no viviendo . ¿Te suena? En un mundo que nos quiere eficientes, productivos y optimistas, sentarse a hablar de lo que no encaja, de lo que duele o simplemente no encuentra nombre, es casi un acto de resistencia. Una pequeña revolución íntima. Las sesiones —sí, esas que algunos confunden con coaching, terapia o filosofía de café— no son un espacio para corregir lo que está “mal”, sino para escuchar lo que aún no fue dicho. No hay fórmulas. Hay pausas. No hay diagnóstico. Hay presencia. Y una pregunta: ¿desde dónde estás viviendo tu vida? Esta propuesta, llamada Acompañamiento Existencial Integrativo , no pretende salvarte de nada. Ni siquiera pr...
Imagen
  ¿Llamar o no llamar después de tanto tiempo? El dilema eterno Recibo una llamada de una amiga con esa voz que ya conozco demasiado bien. Es una mezcla de culpa y curiosidad, un tono entre el susurro cómplice y la confesión de quien se está por lanzar —una vez más— al abismo de lo conocido, pero no resuelto. —No sé si llamarla. —¿A quién? —A mi amiga. Bueno, ex amiga. Bueno, no sé. Y ahí empieza todo. De eso que queda cuando la conversación se termina, pero el lazo, por alguna razón, sigue ahí, flotando, como un archivo en la nube que no sabes si eliminar o simplemente dejar olvidado. Silenciar es una manera de poner pausa. No llamar es una forma de decir “no más”. Llamar, entonces, se convierte en un acto casi ritual. No siempre significa reconciliación, ni siquiera perdón. Los estragos de la inocencia, la edad y los impulsos. Una vez, inesperadamente, hasta a mí me cogió por sorpresa, llame a alguien muy importante para mí. No para saldar cuentas sino solo, por pura ...
Imagen
  La infancia no termina a los 12:  lo que el adulto hereda del niño que fue. “Hay una parte de ti que no creció, no porque no pudiera, sino porque nadie estuvo allí para sostener su llanto.”   Aunque creamos haber dejado atrás la infancia, muchas de nuestras reacciones adultas son ecos de un niño interior que aún espera ser visto. Esa voz que estalla en un conflicto, ese dolor sin razón clara, suele provenir de antiguas heridas no atendidas. No se trata de caprichos ni debilidades: son defensas aprendidas por un niño que tuvo que adaptarse para sobrevivir afectivamente. Aprendimos a agradar, a callar, a ser fuertes. Pero esas máscaras, de adultos, se vuelven prisiones. A menudo, una escena aparentemente inofensiva –como un dibujo ignorado– se convierte en la semilla de una creencia devastadora: “No soy importante”. Y ese dolor no resuelto se reactiva en cada vínculo que no nos valida. Reconocer al niño interior es notar cuándo nuestras emociones nos sobrepasan, cuá...
Imagen
  El Cuerpo como Acto Fallido: Cuando la Caída es el Único Camino Posible      Vivimos en un mundo donde la estructura interna de muchos parece estar forjada en hierro. Una estructura que se sostiene por el peso del deber, la corrección, el sacrificio silencioso. Es un sistema que no permite el desborde, porque lo que desborda, arrastra todo lo demás. Hemos aprendido a convertir el control en nuestra forma de vida, en nuestra protección, en la trinchera que nos resguarda de lo que hemos vivido, de lo que no hemos dicho, de lo que se quedó pendiente.      Sin embargo, el cuerpo, ese sujeto que no tiene palabras, no se deja someter tan fácilmente. Y aunque el pensamiento se disfraza de control, el cuerpo, con su lenguaje sordo y visceral, no negocia. Tarde o temprano, este cuerpo comienza a hablar. Habla de las cargas que no hemos soltado, de las emociones atrapadas, de las heridas que no hemos podido cicatrizar. Habla de esa tensión interna que no ha...
Imagen
  ¿Qué hace que una relación sea disfuncional? Las relaciones humanas son complejas y fundamentales para nuestra vida. Influyen en nuestra autoestima, bienestar emocional y calidad de vida. Sin embargo, cuando una relación se vuelve disfuncional, el vínculo deja de fluir naturalmente, generando un ciclo de sufrimiento que parece interminable. Es común pensar que una relación es disfuncional solo por tener problemas o desacuerdos ocasionales, pero la verdadera disfunción va más allá. Se manifiesta en patrones repetitivos de conflictos no resueltos, agotamiento emocional y una desconexión profunda donde ambos se sienten incomprendidos o atrapados. Esta dinámica puede darse en relaciones de pareja, amistades, familiares o incluso laborales. Uno de los factores más comunes detrás de una relación disfuncional son las expectativas poco realistas. A menudo, idealizamos cómo debería ser una relación, esperando que el otro se ajuste a nuestro propio guion emocional. Esta visión distorsiona...
Imagen
El Método Socrático: Descubriendo la verdad a través del diálogo En un mundo saturado de información y opiniones, ¿cómo discernir lo verdadero de lo falso? ¿Cómo llegar a conclusiones sólidas en medio de tanta incertidumbre? La respuesta puede encontrarse en una técnica milenaria, pero sorprendentemente vigente: el Método Socrático. Desarrollado por el filósofo griego Sócrates en el siglo V a.C., este enfoque no solo es una herramienta para la reflexión filosófica, sino también una guía para el pensamiento crítico en la educación, los negocios y la vida cotidiana. A través del diálogo y las preguntas inteligentes, el Método Socrático nos invita a cuestionar nuestras creencias, explorar nuevas perspectivas y descubrir la verdad por nosotros mismos. En este artículo, exploraremos sus orígenes, características y aplicaciones prácticas, así como su impacto en la filosofía y la educación. Sócrates, uno de los padres de la filosofía occidental, no escribió ningún texto. Su legado nos llega a...
Imagen
  Enredados en el Otro: Un Viaje hacia la Comprensión de Nosotros Mismos Cuando decimos que estamos “enredados en el Otro”, ¿de qué hablamos realmente? No es solo una referencia a las conexiones obvias: la familia, los amigos, las parejas, los compañeros de trabajo. Es algo más sutil y profundo, como un hilo invisible que nos atraviesa y conecta con cada persona que nos rodea, incluso con aquel desconocido que nos mira un segundo demasiado largo en la calle. Este concepto, aunque aparentemente simple, es una invitación a reflexionar sobre algo esencial: ¿Quiénes cuando dejamos de mirarnos a nosotros somos mismos y empezamos a mirarnos a través del Otro? El Tejido de Nuestra Existencia Desde el momento en que nacemos, estamos inmersos en un entramado de relaciones que nos definen. No somos islas. No vivimos en un vacío. Nuestras conversaciones, nuestros conflictos y nuestras dudas no son solo nuestras; son ecos y reflejos de las historias que compartimos con los demás. Sin embargo, ...
Imagen
  ¿Por qué esa persona siempre está en tu mente? Si alguna vez te has preguntado por qué una persona parece ocupar un espacio constante en tu mente, sin importar el tiempo o la distancia, no estás solo. Puede ser un ex, una amistad distante o incluso alguien con quien tuviste un breve encuentro. Esta presencia mental puede parecer una coincidencia, pero según el psicólogo Carl Jung, no lo es. De hecho, Jung creía que estas "visitas" no son más que señales de tu inconsciente. Entonces, ¿qué hay detrás de esta conexión mental? ¿Qué tiene esa persona de especial? Vamos a descubrirlo. El Inconsciente: un universo oculto Jung veía la mente humana como un vasto iceberg. La parte visible, sobre el agua, representa nuestros pensamientos, recuerdos y emociones conscientes. Sin embargo, la mayor parte de nuestra psique se encuentra sumergida en lo que llamamos el inconsciente. Este es el lugar donde se guardan deseos reprimidos, traumas no resueltos y aspectos de nuestra person...
Imagen
El Espejo del Otro: Proyección, Reconocimiento y Transformación Personal en las Relaciones Humanas Las relaciones humanas son un complejo entramado de amor y conflicto, conexión y resistencia. Desde el momento en que interactuamos con los demás, nos enfrentamos a una danza constante entre la necesidad de ser reconocidos y aceptados, y el temor a la diferencia. La atracción hacia el Otro es, en muchas ocasiones, un reflejo de nuestro deseo de encontrarnos a nosotros mismos en los demás, buscando reconocimiento, pertenencia y comprensión. Sin embargo, esta misma diferencia que nos enriquece, que nos permite ampliar nuestra visión del mundo, también puede resultar amenazante. La filosofa Judith Butler ofrece una perspectiva interesante sobre este tema. Ella subraya que el reconocimiento del Otro es fundamental para definir nuestra identidad. Cuando reconocemos al Otro, nos enfrentamos no solo a sus diferencias, sino también a nuestras propias limitaciones y temores. En este proceso, las r...
Imagen
  Enredados en el Otro: Tejiendo Relaciones   El otro. Siempre el otro. En cada relación, en cada conversación, en cada gesto, somos, en última instancia, espejos de quienes nos rodean . Y sin embargo, en ese reflejo, ¿quién soy yo? Esa es la pregunta que se cuela sutilmente entre las rendijas de nuestras relaciones más profundas, aquellas que nos marcan, nos transforman y, a menudo, nos atrapan en un laberinto emocional del que, como actores de nuestra propia tragedia, no siempre sabemos cómo salir. No hablo solo de las relaciones amorosas, aunque éstas sean las más visibles y densas; me refiero a esas conexiones invisibles pero poderosas con padres, madres, hermanos, amigos. Relaciones disfuncionales, sí, pero también necesarias. ¿Cómo comprendemos que, en muchas ocasiones, somos prisioneros del Otro? Y más aún: ¿cómo nos damos cuenta de que, al liberarnos, no sólo nos salvamos a nosotros mismos, sino que conseguimos una verdadera reconciliación con esa parte oculta que,...